Lo concreto.
El declive de la corriente represora abrió el sendero de la insurrección. Un pequeño gigante habita dentro de nosotrxs, ruge por dentro; oxida el amordazamiento histórico en el que nos educamos. Los discursos panfletistas, la no-adecuación al hoy, al presente, ha ido quebrantando la capacidad organizativa de antaño. Hoy vuelve a nacer la praxis revolucionaria como motor imprescindible de nuestra cotidaneidad. No escribimos como escudo. No cantamos por placebo. No marchamos para ponernos de pie. No bombardeamos meramente por simbolismos.
Nosotrxs, a la hora de luchar, dejamos el lápiz y el teclado de lado.
Nosotrxs, a la hora de luchar, luchamos.
Viene para quedarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario